Amor y tiempo para estimular al bebé en casa

Estimulacion Temprana en Casa

¿Quién no ha disfrutado de un “aserrín aserrán” en las piernas de los tíos o los abuelos? Sin duda, este juego está en la lista de las experiencias más bonitas de la infancia. Pero, además de ser un bonito recuerdo que perdura toda la vida, el “aserrín aserrán” es quizás una de las mejores maneras de estimular a nuestr@s bebés.

Por supuesto, todo dependerá de la edad del bebé. La abuelita de Juan Manuel, por ejemplo, sabe que este es el momento preciso para empezar a hacerle un buen “aserrín aserrán” a su nieto que ya mismo cumple seis meses. Por eso, cada vez que lo visita, le sienta en sus piernas y le canta la canción, estirándole con cuidado las manos, para que él aprenda a sostener poco a poco su cabecita.

En cambio, un bebé de ocho meses de edad está listo para empezar a gatear. Para él, la doctora Silvia Villafuerte, especialista en estimulación temprana, recomienda ejercicios que permitan una mejor combinación de los miembros superiores e inferiores. Uno de estos movimientos se logra colocando al bebé boca abajo sobre una almohada cilíndrica y sosteniéndole los pies, haciendo que el bebé ruede de adelante hacia atrás, para que se esfuerce por apoyar sus manos en la superficie. Después, se puede repetir el movimiento sosteniéndolo de la cintura para que también mueva los pies.

Cuando un nuevo bebé llega al hogar, cada miembro de la familia cumple un papel importante en su desarrollo; sin embargo, a veces son los hermanitos o los primos, quienes pueden lograr un mayor estímulo y de manera natural, casi sin saberlo. Son ellos los que le miman, le acarician, le intentan cargar por su cuenta, le cantan, le cuentan cuentos… en fin, le incluyen en su lista de “juguetes” favoritos. Lo ideal es supervisarlos para poder explotar positivamente su energía, de manera que jueguen y disfruten con el bebé, pero sin agobiarlo.

Si bien ahora existen centros especializados en estimulación temprana, la colección Biblioteca para Padres Ok, del Grupo Editorial Norma recomienda una guía de actividades bastante útiles si escogemos la opción de estimular al bebé en casa.

De uno a tres meses

  • Un recorrido diario por el dormitorio, por la casa, nombrándole al bebé cada objeto es una buena manera de que reconozca su ambiente.
  • También se recomienda visitar a cada miembro de la familia y qué mejor si los hermanitos con ruidosa alegría le repiten sus nombres, los de los papás, su propio nombre.
  • En esta etapa el bebé también apreciará juguetes sonoros y de colores vivos.
  • Como mamá me ha funcionado experimentar con el sonido de una maraca casera, fabricada con envases llenos de pepitas de canguil o arroz crudo.

De cuatro a seis meses

  • Es hora de experimentar con objetos de diferentes texturas y tamaños para facilitar que el bebé los agarre y se los lleve a la boca; esta es su forma de conocer el entorno, su mundo. Pueden ser juguetes de plástico, metal o goma, previamente desinfectados, pero el reto es darles repitiendo “toma” y “dame”, para que también se familiarice con el lenguaje.
  • Un juego oportuno para esta etapa es el de las escondidas. Podemos intentarlo tapándonos la cara con una toalla pequeña y apareciendo repetidamente; seguro al bebé le encantará.
  • Antes del baño, es bueno ayudarlo a reconocer su cuerpo, llevándole sus manitos por la carita, los brazos, las piernas, los pies y nombrándole cada parte. Las cosquillas, los abrazos y los aplausos de la mamá o del papá serán el premio a su esfuerzo.

De siete a nueve meses

  • El bebé está más inquieto y ahora es él quien hace ruido con juguetes y chinescos. Le llaman la atención todos los sonidos; por eso, es buena idea utilizar voces diferentes por cada personaje cuando le contamos un cuento.
  • Puesto que el bebé ya reconoce a su juguete favorito, podemos intentar esconderlo en una caja sin tapa a vista de él y dejarlo que explore; seguramente después de unos minutos lo buscará. Esto también le ayudará a esforzarse por gatear.
  • Cuando pida algo, señalando o haciendo sonidos como te-te, pa-pa, debemos aprovechar para pronunciarle bien las palabras y reforzar su lenguaje. Cumplen la misma función, enseñarle a saludar y despedirse con la mano.
  • Cada bebé y cada etapa tienen su ritmo, pero el factor común debe ser la constancia, además del amor, sin confundirlo con sobreprotección, como señala la doctora Silvia Villafuerte.

Así, mientras el bebé crece y al año será un niño, siempre podemos encontrar momentos para cantar y bailar con él; para gatear y dar los primeros pasos juntos; para jugar a los carritos, “a la comidita”, a armar grandes torres y castillos con recipientes de plástico e incluso con las ollas de la cocina; para enseñarles cómo hace el perrito, el gatito o la vaquita… y a cada actividad dedicarle tiempo y amor. Seguro no solo estaremos fortaleciendo sus cuatro áreas de desarrollo: la cognitiva, la sensorio-motriz, la del lenguaje y el área socio-emocional, sino y sobre todo unos lazos de amor que perdurarán para siempre.

Nuestro agradecimiento a la Dra. Silvia Villafuerte, del Subcentro de Salud de Las Casas, encargada de Estimulación Temprana.

Fotos: © mocker_bat – Fotolia.com

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Paulina Escobar

Mamá, siempre en apuros. También periodista y docente y escribe para at Mundo-Mama
Se vinculó al mundo de la maternidad hace ocho años. Desde entonces ha debido aprender a cambiar pañales, a cocinar (aunque aún se pelea con la sazón), a trasnochar para calmar fiebres y pesadillas, a contar cuentos tantas veces le pidan, a distinguir un llanto de berrinche de un llanto de verdad... en fin, a quedarse en la casa para convertirse en mamá de dos niños y ahora de un bebé. Antes fue periodista, docente universitaria, consultora de comunicación; antes. Viajó, estudió, trabajó, aprendió, enseñó, volvió a aprender. Antes soñaba con cambiar el mundo, ahora disfruta de cada momento de ser mamá.

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