Fertilidad: ¿Cómo “ayudar” a la cigüeña cuando tarda en llegar?

Fertilidad: ¿Cómo “ayudar” a la cigüeña cuando tarda en llegar?  Descubrir que la felicidad es pequeñita y usa pañales; eso significa tener un hijo. Se dice que las personas nos realizamos como seres humanos cuando nos convertimos en madres o padres. Pero, ¿qué pasa cuando la espera se prolonga y “la cigüeña” no llega?

Cuando Consuelo se casó, decidió junto con su esposo que tendrían hijos a los cinco años de matrimonio. Sin embargo, a los cuatro años, unos exámenes médicos revelaron que Consuelo tenía infertilidad primaria. La noticia fue como un balde de agua fría, porque poco antes también confirmaron que Consuelo padecía de hipotiroidismo.

Según explica Julio Urresta, médico del hospital Metropolitano, especialista en infertilidad y reproducción asistida, las estadísticas revelan que el 70% de las parejas sin protección, se embarazan en el primer año; el 40% de ellas, en los primeros tres meses. Es así que si una pareja no llegar a concebir, teniendo una vida sexual activa, edad fértil y sin ningún método de planificación familiar, estamos frente a un caso de esterilidad. Por ello, es aconsejable no dejar pasar el tiempo, sobre todo si la mujer ha superado los 35 años de edad, etapa en que la tasa de fertilidad empieza a bajar, sugiere Urresta.

Quienes llevan mucho tiempo sin concebir pasan por etapas de ilusión y decepción, de escuchar recomendaciones y consejos sin resultados; y, saben que mientras acumulan angustia e incertidumbre lo que más duele es el corazón. Sin embargo, algunas mujeres que se han convertido en madres, después de años de espera, saben que el factor sicológico y el estrés tienen mucho que ver y así lo confirman los médicos. El estrés sí influye, pues ciertas hormonas hacen que no se produzca una ovulación, ni una implantación adecuada.

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Los especialistas dan cuenta de casos en los que las parejas, una vez que se han relajado y superado la angustia, logran concebir. Pero, la medicina también hace su parte con tratamientos como la estimulación de la ovulación, la inseminación artificial, la fecundación in vitro, la microinyección espermática e incluso la donación de óvulos, entre otras técnicas. En el consultorio de la doctora Juana Navarro, por ejemplo, la técnica más frecuente es la inseminación. Aquí también se ha constatado que mientras antes las parejas esperaban la llegada de un bebé hasta 15 años, ahora ya no dejan pasar tanto tiempo, incluso parejas jóvenes.

Retomando el caso de Consuelo, de 31 años de edad, ella y su esposo optaron por la estimulación de la ovulación. Con la medicación indicada, el primer intento formó muchos óvulos y el segundo, tres, que a su vez formaron quistes que debieron ser eliminados. Para el tercer intento, la pareja contaba con un test de ovulación que les permitía saber el día preciso de ovulación… Así, la buena noticia no tardó en llegar. Ese momento “sentí la emoción más grande, no se compara con nada”, dice una sonriente Consuelo. Ahora que disfruta cada día de su embarazo, que ve (como en el último eco) a una criatura tan bien formada en sus 13 semanas de vida, la emoción es mayor. “Uno se da cuenta que Dios existe”.

Cuando la fertilidad es un problema de dos

Diana nunca tuvo problemas de fertilidad. Es más, tuvo a su primera hija a los 25 años de edad sin complicaciones. Sin embargo, cuando decidió tener un segundo bebé las cosas no fueron tan fáciles. Después de tres meses sin la píldora anticonceptiva no hubo noticia y luego pasaron cuatro, cinco, seis, nueves meses… La novedad llegó al año, pero no fue un embarazo, sino un diagnóstico de taponamiento de las trompas de Falopio y una menopausia precoz. A esto se sumó el resultado de un espermatograma que se le realizó a su esposo y que indicaba que los espermatozoides eran lentos y morían pronto. Con este panorama, la concepción era imposible y así lo ratificaron dos ginecólogos.

Después de la decepción, la ilusión de un nuevo bebé pudo más. Diana buscó información y  descubrió que al tomar suplementos de calcio, magnesio y zinc se equilibraba la hormona FSH (en niveles altos durante la menopausia precoz) y se lograba regular la ovulación. Así empezó a tomar los suplementos, mientras su esposo incorporó a su dieta la maca andina, un tubérculo que, según se ha comprobado, aumenta el número de espermatozoides y mejora la movilidad. Poco después, gracias a sesiones de biomagnetismo, las trompas de Falopio se destaparon y con la noticia fresca, pero sin ilusionarse mucho, Diana se hizo una prueba casera y luego una segunda en sangre, que confirmaron un embarazo. La segunda hija de Diana cumplirá cuatro años de edad, dentro de tres meses, pero mientras tanto, ella quiere compartir su testimonio con parejas que aun mantienen la ilusión de tener un bebé.

Cada caso es particular

Los especialistas en infertilidad saben que cada caso es particular. Hay que evaluar si se trata de pacientes con edad avanzada, con fallas ováricas, con ovario poliquístico. Depende de cada mujer. Hay mujeres que se embarazan aun tomando anticonceptivos, pero también hay quienes hasta dos años después de dejar los anticonceptivos se demoran en conseguir un embarazo. Estas mujeres pueden tener un problema de base difícil de diagnosticar, como problemas genéticos, según explica el doctor Julio Urresta. Sin embargo, las estadísticas hablan de que en cualquiera de las técnicas de reproducción asistida, hay resultados positivos al tercer intento.

Costos promedio: Los costos de los tratamientos varían según cada centro.

  • La medicación para estimular la ovulación en inseminación artificial: varía entre 200 a 350 dólares.
  • La fecundación in vitro: entre 4.000 a 5.000 dólares.
  • La medicación para estimular la ovulación, en caso de fecundación in vitro: 1800 dólares.

Contactos:

  • Dr. Julio Urresta: Torre Médica II Hospital Metropolitano. Segundo piso, consultorio 207. Teléfonos: 3998000 ext. 3282
  • Dra. Juana Rivero: Consultorios Clínicas Pichincha. Torre C, primer piso, consultorio 103. Teléfonos: 2542361
  • Clínica Concebir del Doctor Marcelo Flores, en Utreras y Mariana de Jesús; y el Centro de Reproducción Humana del doctor Pablo Valencia, en Shirys y Eloy Alfaro.

 

Fotos: © RioPatuca Images – Fotolia.com

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Paulina Escobar

Mamá, siempre en apuros. También periodista y docente y escribe para at Mundo-Mama
Se vinculó al mundo de la maternidad hace ocho años. Desde entonces ha debido aprender a cambiar pañales, a cocinar (aunque aún se pelea con la sazón), a trasnochar para calmar fiebres y pesadillas, a contar cuentos tantas veces le pidan, a distinguir un llanto de berrinche de un llanto de verdad... en fin, a quedarse en la casa para convertirse en mamá de dos niños y ahora de un bebé. Antes fue periodista, docente universitaria, consultora de comunicación; antes. Viajó, estudió, trabajó, aprendió, enseñó, volvió a aprender. Antes soñaba con cambiar el mundo, ahora disfruta de cada momento de ser mamá.

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